Un estudio realizado en 2011 por la Universidad de San Francisco, la Universidad de Warwich y el Haminton College titulado Dark Contrasts: The Paradox of High Rates of Suicide in Happy Places establecío una relación directa entre los países más felices del mundo y aquellos lugares donde la tasa de suicidio es más alta.

 

      La Organización Mundial de la Salud también apuntaba en su informe de 2014 Prevención del suicidio. Un imperativo global que la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años es el suicidio.

 

      La incapacidad de aceptar el sistema social, político, laboral y económico. La precariedad y la desestructuracción familiar y social. La pobreza, suburbios, infraviviendas y la exclusión social. La falta de recursos, la escasez e inseguridad. Todo ello aglutinado en una espiral, produciría un gran número de depresiones y enfermedades mentales que, a menudo, acaban en suicidio.

 

      La mentalidad occidental relaciona la felicidad con aspectos materiales como la casa, el coche, la ropa, el ocio, etc. Y esta concepción de felicidad materialista, muy presente en los países del “capitalismo avanzado”, es la que provoca que en aquellos países donde más establecido está el sistema económico, sus individuos “inadaptados” se vean abocados a una única solución, el suicidio.

 

      Dinamarca, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Canadá, Suiza, Países Bajos y Estados Unidos.

Sociedad Feliz (2018) *Work 37

Ramón Picazo

Papel térmico 

20 x 8 cm

Fotografía / Pothography / Photographie Ramón P.